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Ir contra uno mismo

En la universidad se aprenden varias cosas. Se nos muestran constantemente distintos puntos de vista sobre un mismo aspecto. Con algunos se concuerda más, con otros menos, y con otros se está totalmente en contra.
Hoy voy a escribir sobre uno en particular: ir contra los valores de uno mismo.
Hace unos meses escuché en clase a un profesor decir: “… y… ¿estás trabajando y querés subir? Tenés que llevarte bien con los de arriba. No importa que tengas las mejores capacidades técnicas, si no te llevas bien con los de arriba, perdiste. Y para eso tenés que interesarte por lo que le gusta a él. Hablale sobre los temas que le interesan, hacele siempre caso, dale siempre la razón, hacer cosas que no te gusten, lo que sea necesario”. Conclusión: subordiná tu forma de ser a la de otra persona para tratar de escalar un poco.

En cierto modo, si uno se pone a pensarlo, seguramente en la realidad sea así, o algo similar. Seguramente muchas veces uno tenga que decir “odio tal cosa” por el simple hecho de que es lo que quiere ser escuchado por otros o se tenga que hacer tal cosa que va en contra de su forma de ser, de sus valores, con tal de ser aceptado.

Y ahí es justamente donde surge el problema. ¿Cuánto estamos dispuestos a ceder de nosotros para caer bien en una cultura organizacional que va en contra de nuestros valores?.

No estoy en contra de adaptarse a una cultura organizacional, para nada, de hecho, no solo es necesario, sino que además muchas veces se aprenden nuevas cosas totalmente interesantes que nos ayudan a desarrollarnos más como personas y como profesionales. Pero simplemente que hay veces que la incompatibilidad es total. ¿Hacer cosas o actuar de una forma que no nos parece correcta para seguir o conseguir un puesto mejor verdaderamente vale la pena?. Sin contar que esto trae aparejado seguramente grandes problemas en el ambiente laboral. En casos así siempre es mejor pensar en ir cambiando de trabajo antes de perdernos totalmente.

Saludos, opinen.

Categorías:Moral Etiquetas:
  1. Félix
    03/10/2010 a las 11:29 pm

    Considero que esta actitud es pésima. De esta manera uno pasa a ser parte de la masa y a uniformar su actuar en función del de otra persona. Uno tiene que ser auténtico, de manera contraria, nunca te van a tener en cuenta: si decís lo que le sienta cómodo a tu jefe, un blando, sin personalidad.

    Creo que la actitud óptima es ser político sin lamer medias.

    Mi visión es esta: si uno agrega valor en un puesto, y puede agregarlo en otro de mayores responsabilidades lo más probable es que lo asciendan por eso. En una empresa seria, subir por amiguismo (o como se diga) sin cualidades necesarias para el ascenso no es perdurable en el mediano plazo.

    Si uno se considera útil, que agrega valor, que desea crecer en función de sus cualidades y pasión por lo que hace, considero insultarse a si mismo tomar una actitud de chupamedias.

    No quita que en la Argentina existan muchas empresas que se manejen de esta manera. Sin embargo uno tiene dos opciones, trabajar por cuenta propia, asociado en un emprendimiento o en una empresa. Si trabajo en una empresa, busco y elijo una en que el poder sea en función del mérito: para que se me evalúe por como trabajo y no por que tan bien chupo las medias.

    Slds

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